miércoles, 3 de agosto de 2011

150 aniversario del primer pronóstico meteorológico.


Fuente: Wikipedia.
 El 1 de agosto se cumplió una fecha tan significativa como olvidada: hace 150 años se daba a conocer el primer pronóstico meteorológico de la historia. Este pequeño aniversario es demasiado importante como para no ser recordado. Representa el triunfo de una visión de mundo que basa sus certezas en la ciencia y el esfuerzo humano para conocer y transformar la realidad que lo rodea.

 El responsable del primer parte meteorológico de la historia fue el vicealmirante Robert FitzRoy. Este marino inglés no sólo fue clave en la génesis de la teoría de la Evolución, sino además uno de los pioneros fundadores de técnicas meteorológicas que sentaron las bases para el desarrollo científico de esta disciplina.

FitzRoy vivió entre los años 1805 y 1865 y era a los 24 años uno de los marinos más capaces de la imperial Royal Navy. Tenía una serie de características personales que lo hacían predispuesto para la adaptación rápida a problemas, la creatividad y la curiosidad. Era lo que hoy diríamos un innovador. Estaba particularmente obsesionado con la posibilidad de preever el clima y realizó aportaciones fundamentales en esa área.

 En 1831 emprende un viaje cartográfico a bordo del Beagle que hará historia. Entre otras medidas, decide embarcar a un naturalista de 22 años, en carácter de becario, que debería solventar todos sus gastos y realizar el periplo sin recibir ningún tipo de sueldo o estipendio. Naturalmente, se trataba de Charles Darwin, y ese viaje en el Beagle sería de trascendental importancia para la realización de numerosas observaciones, mediciones y descubrimientos que provocarían en el joven Darwin uno de los mayores avances conceptuales en la historia de la humanidad: La Teoría de la Evolución de las Especies.

 Luego de su carrera en la Marina en 1850, se dedica a pleno a la meteorología: al año siguiente ingresa a la Royal Society de Londres y en 1854 es director del servicio meteorológico del ministerio de Comercio.  El interés de FitzRoy estaba enfocado en la idea de predicción, superando enfoques que en aquel tiempo se basaban en la estadística y la generación de probabilidades. Su visión fue increíblemente ambiciosa y pionera: recién a partir del siglo pasado, de la mano de la informática, los sofisticados modelos matemáticos y los satélites artificiales, la meteorología es capaz de generar pronósticos fiables bajo determinadas circunstancias.

 Bajo su mandato se implementó una red de 24 estaciones meteorológicas, que vía telégrafo, enviaban la información a Londres. Al embarcar en su segundo viaje en el Beagle FitzRoy transportó innumerables barómetros y 22 cronómetros, quería afinar los cálculos de latitud del que se disponía

Pensando en la sufrida flota pesquera de su país desarrolló un barómetro estándar y manuales sencillos para su amplia utilización en la flota. El método de predicción estaba basado en el uso de isotermas e isobaras, técnica perfeccionada en el siglo XX que forma parte de las tareas habituales en meteorología, aunque naturalmente se trataba de una técnica muy incompleta debido a, por ejemplo, la falta de datos sobre los vientos de altura.

 Insistió en el concepto de predicción y creó las cartas sinópticas, utilizadas para la visualización de los frentes atmosféricos y sus desplazamientos. Pero por sobre todas las cosas, su interés estaba centrado en la difusión de los resultados de las predicciones. Estaba convencido de que éstas podían salvar vidas, e indujo a los editores del diario londinense Times a incluir en su publicación los partes meteorológicos. Es así entonces que el 1 de agosto de 1861 se publica el primer parte meteorológico de la historia. 

 El barómetro desarrollado por FritzRoy estaba concebido para su aplicación marina, fue producido masivamente, era barato y por cierto funcionaba muy bien. Aunque hay que tener en cuenta que los "Admiral FitzRoy Barometers" fueron producidos luego de la muerte de FitzRoy, y son una denominación comercial.

Vía.
El corazón de ese barómetro era el llamado storm glass, una suerte de dispositivo químico conocido desde el siglo XVII que se popularizó con el diseño del barómetro de FitzRoy. El cristal de tormenta es una mezcla de alcanfor, amoníaco, alcohol, agua y nitrato de potasio que cristaliza, enturbia o esclarece según la presión atmosférica. Hay que tener cuidado con el orden de la mezcla, ya que si el agregado se realiza en otro orden la misma explota.

 Es fácil imaginarse los riesgos que tuvo que asumir en aquellos tiempos, fundamentalmente debido a la decepción del público con respecto a las predicciones. La consolidación de la meteorología como disciplina madura es muy reciente y se realizó de la mano de avances tecnológicos que FitzRoy no pudo siquiera imaginar. Las aportaciones de este personaje trascienden lo estrictamente técnico: fue poseedor de una  concepción que sintetiza conocimientos básicos con aplicaciones tecnológicas. Sus logros son comparables  a un conjunto escaso de personalidades de la historia, pero sobretodo hacen de Robert FitzRoy un genio avanzado para su época.



 FitzRoy en la Wiki.
 Un interesante video de un storm glass en acción en Youtube.

 Elaborado en base a io9, y Robert FitzRoy, un innovador. María Simón. El prisma de la Evolución. D.I.R.A.C. Montevideo, 2000.

 Enlaces relacionados:

                                   Diccionario enciclopédico Brockhaus y Efron.
                                   Dos clásicos de la ciencia ahora disponibles a todo color.
                                   Así va a terminar el mundo...
                                   Antes del GPS.





1 comentario:

Thesis Writing dijo...
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