jueves, 9 de diciembre de 2010

Algo mas sobre las misiones Apolo secretas,

  




 Hace pocos días la noticia era que la NASA había previsto utilizar en forma alternativa satélites espías para fotografiar la superficie lunar.  El conocimiento detallado de la superficie lunar era clave para las misiones tripuladas Apolo: fue necesario un relevo fotográfico exhaustivo de los puntos de aterrizaje, entre otros datos, para el éxito de las misiones.

 El trabajo de obtener imágenes detalladas para el alunizaje tripulado fue realizado por el programa Lunar Orbiter, que eran misiones no tripuladas que orbitaban la Luna y fotografiaron su superficie, con el objetivo de determinar puntos de alunizaje para las misiones Apolo y también para las misiones Surveyor. Ante la eventualidad que el programa Lunar Orbiter fracasara o no produjera los resultados necesarios, la NASA en conjunto con la NRO (National Reconnaissance Office) planeó utilizar satélites espía KH-7 en conjunto con naves Apolo tripuladas para cumplir con el reconocimiento cartográfico necesario.

 A partir de 1964 la NRO permitió a la NASA disponer de satélites KH-7 GAMBIT para ser utilizados como sistemas de reconocimiento fotográfico en misiones lunares tripuladas. El programa sería designado LM&SS (Lunar Mapping and Survey System) y estuvo tan avanzado que la NASA encargó una serie de sistemas para integrarlos al Apolo. En 1967 el LM&SS fue cancelado como consecuencia del éxito de las misiones Lunar Orbiter. La NASA disponía de los datos necesarios para continuar la siguente etapa de exploración lunar, que implicaba colocar un ser humano en su superficie.

Los detalles del programa aún hoy día son secretos, pero toda una serie de hallazgos se han realizado y permiten, poco a poco, conocer aspectos remarcables del mismo, además de las primeras imágenes de lo que sería el sistema Apolo-KH-7.

 Las misiones utilizarían órbitas polares para lograr cubrir la totalidad de la superficie lunar, lo que sin dudas es un tipo de misión que la NASA nunca implementó para el programa Apolo. Según lo aparecido en The Space Review la NASA dispuso la construcción de 4 de estos aparatos, denominados OCV: Orbital Control Vehicle, que se diferenciaba de los KH-7 originales por carecer de la etapa Agena utilizada en las misiones militares terrestres. La estabilización del sistema se confiaría al módulo Apolo.

Naturalmente surgen numerosas preguntas y especulaciones: por ejemplo es claro que estas misiones hubiesen retrasado drásticamente el desarrollo de las misiones tripuladas de la NASA, al requerir una serie de lanzamientos previos a las misiones Lunar Orbiter, que iniciaron en 1966 y culminaron en 1967. Recordemos que en febrero de 1967 se producía el fatal accidente de la Apolo 1, lo que retrasó el desarrollo de las misiones lunares. A pesar de este grave inconveniente, el período 1966-67 fue crítico en materia de desiciones para la NASA, y naturalmente la historia lo demuestra en forma contundente.

 Lo que ha sido más novedoso desde que el primer artículo fuera publicado por The Space Review y comentado en Eureka es la existencia de una serie de imágenes del sistema OCV-Apolo, realizadas por Giuseppe de Chiara y que permiten ver una nave Apolo en una extraña configuración, que por cierto, jamás voló.


Configuración general del Apolo-KH-11.


El módulo de comando Apolo regresaría a la Tierra con los rollos fotográficos que serían obtenidos mediante la escotilla que conectaría con el KH-7.  









 El conjunto Apolo-KH-7 despegaría en la misma configuración que luego lo hicieron el sistema Saturno-Apolo para las misiones lunares, e incluiría un acoplamiento con el KH-7 una vez en trayectoria lunar, tal como las misiones Apolo lo hicieran luego.






 De todas las estupideces (conocidas también como teorías conspiratorias) escritas sobre la no llegada de la Humanidad a la Luna, este proyecto real le gana por lejos a la imaginación de todos quienes pretenden negar esta etapa heroica de la exploración espacial. Como siempre, la realidad es infinitamente más sorprendente que ...bueno eso, la estupidez de algunos.



El artículo original de The Space Review, es de donde provienen las imágenes, y son realizadas por G. de Chiara.






   





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