lunes, 13 de octubre de 2008

Los logros científicos y los logros políticos.









  La carrera hacia la Luna por parte de soviéticos y norteamericanos estuvo enmarcada por numerosos jalones técnicos y también políticos. Sus logros y objetivos, y más en general, su derrotero estuvieron pautados por esta lógica dual. Tecnología y lucha ideológica se potenciaban mutuamente y eran funcionales entre si: un logro en el aspecto técnico era sinónimo de superioridad ideológica, y esta última era premisa, o la última explicación, para un nuevo récord o hazaña espacial.
  
Si aceptamos como válida la lucha ideológica entre los dos bandos, no nos va a ser difícil entender esta lógica dual, más allá de compartirla, y más allá inclusive de nuestro posicionamiento ideológico. Para bien, o para mal, eso marcó la tónica de aquellos años y de aquellos logros.

  En un anterior post me refería a aspectos generales y polémicos sobre el tema de quién había ganado la llamada "carrera espacial" en una perspectiva post-Apollo 11. El aspecto específico de la carrera tripulada hacia la Luna no merece mayores comentarios, el logro de tal hazaña es un mérito de toda la humanidad, los Estados Unidos cumplieron sobradamente con el programa Apollo.

  Los aspectos estrictamente científico-técnicos de la carrera hacia la Luna, considerando todas las variantes posibles, merecen también un análisis particular que espero poder realizar más adelante. Sin embargo en esta ocasión quiero rememorar un evento que puede enmarcarse en un logro para ambos tipos de perspectiva: un logro científico técnico relevante y un logro político.

  Tan sólo tres años antes del primer alunizaje tripulado, la carrera hacia la Luna estaba en pleno apogeo, y nadie podía prever lo que ocurriría. En 1966 no existían todavía las naves tripuladas que se convertirían en caballos de batalla para Soviéticos y Norteamericanos, la Soyuz y la Apollo, respectivamente. La situación era realmente muy precaria: no había experiencia orbital lunar. 

 Orbitar la Luna era parte de los requisitos técnicos para poder abordar la etapa tripulada de su exploración. Se necesitaba experiencia técnica en el dominio de la maniobra orbital lunar y se requerían todo tipo de estudios del entorno orbital. Por cierto era necesario también el relevo topográfico detallado de la superficie lunar para poder determinar los lugares de alunizaje. Parafraseando la manía de inventar carreras, la correspondiente a la carrera lunar orbital estaba en ese año al rojo vivo.

  Los soviéticos estaban probando el nuevo diseño de sus naves Luna, que disponían de un esquema técnico normalizado y diseñado para llevar cargas de pago especializadas a la Luna. Desde el punto de vista técnico la puesta en órbita lunar requiere de menos combustible para adquirir la velocidad adecuada para orbitar. El Luna 9, lanzado el 31 de enero de 1966 había conseguido el primer alunizaje no tripulado en la Luna.
  La hora para la primera nave orbitando la Luna, y orbitando el primer cuerpo celeste, llegaría el 31 de marzo de 1966: la Luna 10 entraría en órbita lunar. Los logros técnicos soviéticos realmente deslumbraban por su éxito y audacia.

 ¿Qué mejor que agregar al éxito técnico, un poco de ideología ? La respuesta a eso se puede escuchar aquí. Se trata de la transmisión desde la órbita lunar de La Internacional. La ocasión no fue nada casual, sino que coincidió con el pleno del XXIV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética.
No hay mejor logro que el que une a los políticos con los diseñadores espaciales, sin duda.

En el siguiente video hay una breve escena del mencionado Congreso. El video contiene varias escenas, pero lo interesante es concentrarse en el breve tramo del mencionado evento político.










1 comentario:

Daniel Marín dijo...

Muy bueno el post y el vídeo. Me ha gustado ver a Chertok junto a una Zond. Un saludo.

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