sábado, 30 de marzo de 2013

El Apolo 11 en 100 segundos.



Con este genial video elaborado por Spacecraft Films, nos ponemos al día, en 100 segundos, sobre los momentos más importantes de una de las misiones espaciales más importantes en la historia de la Humanidad: el primer viaje tripulado hacia la superficie de la Luna. Nunca se serán suficientes los homenajes a esta gigantesca gesta, hoy día tan impensable como lejana: mientras más avanza la tecnología menos probable es que volvamos a la Luna. Es una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo. Afortunadamente estos avances nos permiten recrear esos momentos con excelente calidad.

 En el canal de Vimeo de Spacecraft Films hay más joyitas.





viernes, 22 de marzo de 2013

Plato del día: espinaca.-



 El astronauta canadiense y actual Comandante de la Estación Espacial Internacional, Chris Hadfield nos deleita (?) con un exquisito (?) platillo espacial: espinacas hervidas. A pesar del menú, no deja de ser interesante poder apreciar un acto tan sencillo como preparar una comida y degustarla. Claro, las especiales condiciones de gravedad cero y los equipos necesarios para tal faena hacen mucho más interesante todo, repito, a pesar del plato en cuestión. Supongo que los gustos del Comandante Hadfiel se explican, con toda seguridad, por su nacionalidad canadiense.

 ¿Se fijaron qué facil es cocinar en el espacio?, así cualquiera.


 Buen provecho.-






miércoles, 20 de marzo de 2013

¡Impacto en la Luna!


El antes (arriba) y el después (abajo) de la zona de impacto. Los cráteres tienen un diámetro aproximado de unos 5 metros. Ampliar.

 Como era de esperarse, finalmente se conocen las imágenes de los cráteres de impacto dejados por las sondas gemelas GRAIL, luego de estrellarse contra la superficie lunar el pasado 17 de diciembre de 2012. La misión de estas venerables sondas culminó de la manera programada, no sin antes dejar un importante legado al obtener el más detallado mapa del campo gravitatorio de la Luna. Ebb y Flow, como fueron bautizadas una vez en órbita lunar, impactaron en una zona no visible desde nuestro planeta, y por lo tanto no existen registros del momento preciso de su final, salvo estos dos videos enviados por las propias naves antes de impactar. La Lunar Reconnaissance Orbiter registró, como era de esperar, el cráter dejado por estas dos sodas, y apreciables en estos gif:



Mediante imágenes captadas previamente por la LRO se pudo ubicar fácilmente a los nuevos cráteres artificiales.

 Estos cráteres artificiales fueron bautizados con el nombre de la primera norteamericana en el espacio, la astronauta Sally Ride, fallecida el año pasado. La zona de impacto es una formación montañosa con unos 2500 metros de altura, el cráter de la sonda Ebb esta a unos 750 m de altura (75,6°N, 333,4°E) y el de Flow a unos 1040 (75,6°N, 333,1°E). El 28 de febrero pasado se obtuvieron estas imágenes, que permitieron realizar un relevo topográfico inicial de la zona bastante preciso. De esta manera se puede saber la pendiente en la que están ubicados los respectivos cráteres: 23° y 19° y están separados entre si a una distancia de 2210 metros. La velocidad final de las naves fue de unos 1600 m/s, la primer nave en impactar fue Flow,y los impactos se produjeron con una diferencia de 20 segundos.

Topografía de la zona de impacto (el norte lunar está 'arriba'). La imagen cubre unos 8400 metros cuadrados. Ampliar.

 Las sondas tenían dimensiones relativamente pequeñas. Al entrar en órbita lunar la masa de cada una de ellas era de unos 278 kg, y al impactar la misma se redujo a unos 200 kg como consecuencia del consumo de combustible necesario para realizar el frenado. Ebb y Flow se podían considerar lavarropas voladores, y aún así han dejado un claro rastro en la Luna. Es precisamente el patrón del material eyectado el que ha llamado la atención por su color oscuro y su distribución irregular, que los distingue notoriamente de los cráteres naturales. La distribución del material eyectado se debe al ángulo (~2°) de las trayectorias de las sondas, que fue muy bajo. El material se encuentra proyectado hacia el sur lunar, que era el sentido en el que orbitaban las naves. Por otro lado el color se debe a la presencia de iones cianato derivados de la composición de los materiales de construcción utilizados para las GRAIL. La mezcla de pequeñas cantidades de estos compuestos ricos en carbono, con el regolito lunar provocaron este extraño patrón cromático, no observado con anterioridad en casos similares.

 Se espera aclarar esta anomalía. Mientras tanto es posible navegar en alta definición y estudiar los detalles de estos cráteres en la aplicación disponible en el sitio de la LROC.




 [Vía: LROC News System]





lunes, 11 de marzo de 2013

Ya no quedan sombras en la Luna.-



 En este reciente video elaborado por el Centro Espacial Goddard podemos apreciar uno de los últimos resultados de la sonda norteamericana Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO): el acceso a las zonas de sombra permanente ubicada en los polos lunares. Estas zonas han permanecido duran millones de años sin recibir radiación lumínica directa, y junto con la cara oculta lunar, fueron parte los misterios que intrigaron a astrónomos y científicos durante años. Bueno, ya no lo son. Los diversos instrumentos de la LRO han escaneado cada metro cuadrado de estas frías zonas dejando claro que si bien estas zonas aún permanecen ocultas al ojo humano, ya no guardan secretos para nosotros.


 Vía[GSFC/SVS



martes, 5 de marzo de 2013

¿Con qué frecuencia puede impactar un meteorito en la Tierra?


Diámetro, frecuencia y energía de los impactos considerados. Fuente de la imagen: Nature.

 Luego del imprevisto evento de Chelíábinsk dos preguntas quedan en nuestras cabezas. La primera: ¿estamos indefensos ante los asteroides? tiene una respuesta directa y clara. En breves palabras, hoy día existe la tecnología capaz de detectar los NEAs (Near Earth Asteroids) que representan amenazas de diverso tipo para nuestro planeta pero esta aún no ha sido puesta en práctica. Y aunque esto fuera subsanado la tarea de clasificar cada objeto peligroso es un desafío nada menor. De unos aproximadamente 20.500 NEAs que se estima existen, tan sólo se han descubierto unos 5200, y esto sin mencionar los problemas relacionados al seguimiento de cada uno de estas rocas, sujetas a permanentes perturbaciones gravitatorias que hacen que el cálculo de sus órbitas sea un problema mayor. Los detalles de cuan indefensos estamos ante esta amenaza están muy bien explicados en el artículo de Daniel Marín. 

 La otra gran, y obvia, pregunta que surge luego del impacto en Rusia es ¿con cuánta frecuencia ocurren eventos de estas características? Como todos sabemos, la respuesta preliminar es: mucho más de lo que podemos llegar a imaginar. Todos los días nuestro planeta es acribillado por miles de pequeños fragmentos de roca de dimensiones del orden de 10 cm de diámetro. Naturalmente, y por suerte, la frecuencia de estos impactos disminuye con el tamaño del NEA en cuestión. Se estima que el impacto de un objeto con unos 10 (o más) metros de diámetro ocurre con una frecuencia de unos 1000 años. Entre los dos extremos se producen, eventos como los ocurridos en Cheliábinsk. Gosso modo, la roca que impactó en Rusia tiene unas dimensiones intermedias entre los 10 centímetros y los 10 metros. Sabemos también, que para que un meteoro tenga chances de impactar sobre la superficie de nuestro planeta debe tener unas dimensiones mayores a un metro de diámetro.  

La cobertura para el rastreo de NEAs. Como podemos apreciar, la gran franja 'del medio' es información clasificada, abarca precisamente los eventos como los de Cheliábinsk. Fuente: Geer Barentsen.

 En efecto, con los datos actuales se estima que la roca de Cheliábinsk tenía unos 17 metros de diámetro, y una masa de aproximadamente 10 mil toneladas métricas e ingresó a la atmósfera a unos 18 km/s. La explosión atmosférica del mismo tuvo una potencia que se estima en unos 460 kilotones de TNT. Por cierto este metorito no fue detectado con antelación, ni tampoco los datos estadísticos previos pueden ayudar a determinar con mucha precisión la frecuencia de este tipo de impactos. Además de las dificultades técnicas mencionadas, existe una fuente de información de difícil acceso, pero de la cual conocemos los suficientes datos. El Departamento de Defensa de los EUA registra información con propósitos militares sobre la realización de pruebas nucleares y la misma fue utilizada en 2002 por el equipo liderado por el Dr. Peter Brown para realizar una puesta a punto sobre el nivel de amenazas sobre la Tierra. La base de datos era de unos 300 bólidos detectados entre 1994 y 2002 y fue complementada con observaciones terrestres civiles. El resultado obtenido permite relacionar el tamaño de los asteroides con la frecuencia de su ocurrencia. El resultado no puede considerarse como un modelo en sí, establece una correlación lineal entre la potencia, estimada, de los impactos conocidos y su frecuencia.

 El resultado está expresado en la imagen que reproduzco al inicio del post, y proviene del trabajo original en que estas estimaciones fueron publicadas: The flux of small near-Earth objects colliding with the Earth, y fue publicado en Nature hace ya casi once años. A pesar de la metodología empleada y el tiempo transcurrido el resultado de este paper se puede resumir en forma grosera de esta manera:

 - Cada pocos minutos un meteoro de unos 10 cm de diámetro se quema en la atmósfera.
 - Cada pocos meses un objeto con 1 metro de diámetro impacta sobre la Tierra(o no dependiendo de su densidad)
 - Cada pocas décadas recibimos impactos de objetos con un diámetro promedio de 10 m (Cheliábinsk)
 - Cada 1000 años se producen impactos de rocas mayores a 100 metros (Tunguska).

 Naturalmente los diámetros involucrados deben considerarse dentro del orden de magnitud correspondiente. Cuando decimos que el meteoro en cuestión tiene unos 10 m de diámetro tenemos que considerar un margen bastante amplio de dimensiones. La variación de la frecuencia de los mismos es realmente significativa. Es bueno considerar que el meteorito que impactó en Rusia es de los mayores registrados en 100 años, pero no hay registros de otros eventos similares, salvo evidencia poco fiable sobre otros Tunguskas en Brasil en 1930 y la Guyana en 1935.

 Los datos suministrados por el Departamento de Defensa de los EUA se limitan a una serie de escuetas notas, y por si fuera poco, el suministro de este tipo de información fue cancelado en 2009. Corren malos tiempos para los spaceguards, sin dudas. Estimo que una lotería de dimensiones planetarias podría perfectamente financiar un sistema de alerta como nuestra civilización merece, ya que son muy bien conocidas la irrefrenable tendencia del ser humano a pagar impuesto a la ignorancia estadística.

 Afortunadamente esta situación tiende a ser favorable desde la puesta en marcha de la red de estaciones de registro de ultrasonidos de la CTBTO y que permitió registrar el evento de una manera no esperada.


 Este post fue elaborado en base al blog de Geert Barentsen y los enlaces referidos.





lunes, 4 de marzo de 2013

Saturno: por amor a esos anillos.-


Ampliar para ver en resolución de 3086 MB. Vía: NASA Photojournal.-

 La misión Cassini no deja de recordarnos lo espectacular de Saturno y su sistema de anillos y lunas. La imagen del momento, sin dudas, es la que muestra a Venus apareciendo en el entramado de anillos de Saturno, en la zona de sombra del planeta gaseoso. La imagen de arriba tiene una resolución de 44 km por pixel y fue tomada por la sonda Cassini a una distancia de 802.000 km de Saturno. Para fijar ideas, la distancia que separa a ambos planetas es de unos 1.515.000.000 de kilómetros, esto es unas 10 unidades astronómicas: diez veces la distancia de la Tierra al Sol. A pesar de la distancia, Venus destaca brillante entre la estructura de anillos, es el único pequeño punto blanco pálido de la imagen.

 Por otro lado, el set de imágenes de abajo muestra la enorme diversidad de formaciones atmosféricas de Saturno, entre las que destaca la extraña tormenta hexagonal del polo ubicada en el polo norte del planeta anillado:


 Todas estas imágenes son la más reciente cosecha de la sonda Cassini, y nos recuerdan que Saturno es un planeta con algo más que anillos.





Los últimos, y más importantes instantes, de la Ranger 7.-



 El video es un recate documental muy interesante: se trata de la secuencia final de aproximación de la sonda norteamericana Ranger 7 a la superficie lunar, antes de estrellarse contra la misma. En la secuencia de 17 minutos se pueden apreciar las imágenes tomadas por la cámara A, una de las 6 con las que estaba equipada la sonda. Cada imagen fue tomada en intervalos de 5 segundos, y la secuencia de toma de las mismas se inició a unos 1600 km de la superficie lunar.

Luego del suicidio programado de las sondas lunares GRAIL pareciera que ese es el destino inevitable de toda exitosa misión lunar. Sin embargo una época en la que el éxito de una sonda lunar estaba dado precisamente por la capacidad de hacerse añicos contra la superficie de nuestro satélite natural. Naturalmente se trataba de la primer generación de sondas lunares que soviéticos y norteamericanos lanzaban, y que en esa etapa de la carrera espacial solo permitía la realización de las llamadas maniobras de ascenso directo. Durante el recorrido previo a la colisión con la Luna las sondas debían transmitir imágenes y datos relevantes para la posterior exploración de superfice y orbital, y por cierto, también para los futuros alunizajes tripulados.

 La Ranger 7 fue lanzada el 28 de julio de 1964 por un cohete Atlas-Agena D desde el Centro Espacial Kennedy. Durante los últimos 13 minutos de vuelo la sonda captó unas 4.308 imágenes de TV (vidicón), parte de las cuales se aprecian en el video. Las imágenes de la derecha son las dos últimas tomas antes de hacerse añicos contra la superficie lunar. El impacto se produjo el 31 de julio, a las 13:25:49 UT, en el Mar de las Nubes (10°38' S, 20°36' O) a una velocidad de 9.334 km/h. Las dos imágenes finales, de una resolución de 300 x 300 pixeles fueron tomadas a una altura de 1070 y 519 metros. Es posible distinguir cráteres lunares de tan sólo 1 metro de diámetro, en un área de unos 30 x 50 m.

 La Ranger 7 fue la primer sonda de la serie que logró cumplir su misión y su éxito permitió a los norteamericanos emparejar la exploración lunar, que había sido inaugurada por los soviéticos con las misiones Luna 1 y Luna 2. Esta última sonda fue el primer artefacto que fue a parar a otro mundo. Por otro lado, la Luna 3 obtuvo las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna, en una misión épica. La aproximación a la Luna fue un camino duro, plagado de desafíos tecnológicos. El objetivo más importante, mucho antes de que se posara un ser humano en su superfice, era el de poder realizar un aterrizaje suave sobre la Luna, hazaña lograda por la sonda soviética Luna 9 recién en febrero de 1966.




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