miércoles, 20 de marzo de 2013

¡Impacto en la Luna!


El antes (arriba) y el después (abajo) de la zona de impacto. Los cráteres tienen un diámetro aproximado de unos 5 metros. Ampliar.

 Como era de esperarse, finalmente se conocen las imágenes de los cráteres de impacto dejados por las sondas gemelas GRAIL, luego de estrellarse contra la superficie lunar el pasado 17 de diciembre de 2012. La misión de estas venerables sondas culminó de la manera programada, no sin antes dejar un importante legado al obtener el más detallado mapa del campo gravitatorio de la Luna. Ebb y Flow, como fueron bautizadas una vez en órbita lunar, impactaron en una zona no visible desde nuestro planeta, y por lo tanto no existen registros del momento preciso de su final, salvo estos dos videos enviados por las propias naves antes de impactar. La Lunar Reconnaissance Orbiter registró, como era de esperar, el cráter dejado por estas dos sodas, y apreciables en estos gif:



Mediante imágenes captadas previamente por la LRO se pudo ubicar fácilmente a los nuevos cráteres artificiales.

 Estos cráteres artificiales fueron bautizados con el nombre de la primera norteamericana en el espacio, la astronauta Sally Ride, fallecida el año pasado. La zona de impacto es una formación montañosa con unos 2500 metros de altura, el cráter de la sonda Ebb esta a unos 750 m de altura (75,6°N, 333,4°E) y el de Flow a unos 1040 (75,6°N, 333,1°E). El 28 de febrero pasado se obtuvieron estas imágenes, que permitieron realizar un relevo topográfico inicial de la zona bastante preciso. De esta manera se puede saber la pendiente en la que están ubicados los respectivos cráteres: 23° y 19° y están separados entre si a una distancia de 2210 metros. La velocidad final de las naves fue de unos 1600 m/s, la primer nave en impactar fue Flow,y los impactos se produjeron con una diferencia de 20 segundos.

Topografía de la zona de impacto (el norte lunar está 'arriba'). La imagen cubre unos 8400 metros cuadrados. Ampliar.

 Las sondas tenían dimensiones relativamente pequeñas. Al entrar en órbita lunar la masa de cada una de ellas era de unos 278 kg, y al impactar la misma se redujo a unos 200 kg como consecuencia del consumo de combustible necesario para realizar el frenado. Ebb y Flow se podían considerar lavarropas voladores, y aún así han dejado un claro rastro en la Luna. Es precisamente el patrón del material eyectado el que ha llamado la atención por su color oscuro y su distribución irregular, que los distingue notoriamente de los cráteres naturales. La distribución del material eyectado se debe al ángulo (~2°) de las trayectorias de las sondas, que fue muy bajo. El material se encuentra proyectado hacia el sur lunar, que era el sentido en el que orbitaban las naves. Por otro lado el color se debe a la presencia de iones cianato derivados de la composición de los materiales de construcción utilizados para las GRAIL. La mezcla de pequeñas cantidades de estos compuestos ricos en carbono, con el regolito lunar provocaron este extraño patrón cromático, no observado con anterioridad en casos similares.

 Se espera aclarar esta anomalía. Mientras tanto es posible navegar en alta definición y estudiar los detalles de estos cráteres en la aplicación disponible en el sitio de la LROC.




 [Vía: LROC News System]





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