jueves, 6 de noviembre de 2008

Caminos Cruzados.

Recientemente he estado siguiendo las novedades de la NASA acerca de su nuevo proyecto: el Ares I. Se trata escencialmente de un refrito del mallogrado Transbordador Espacial norteamericano. Los detalles técnicos tanto del Ares como del Shuttle están convenientemente linkeados, por lo tanto quiero reflexionar en forma general sobre la evolución de los dos principales programas espaciales tripulados: el de los EUA y el de Rusia. El programa Shutlle nació como un concepto revolucionario: se trataba de una nave que despegaba como un cohete, maniobraba como una nave espacial y aterrizaba como un avión. Así en esa frase redonda se resume el concepto de esta fantástica nave. El sistema esta diseñado para ser reutilizable, al contrario que los sistemas hasta ese momento disponibles. Si a ello le sumamos la gran capacidad de carga, de treinta toneladas, y tripulación, teóricamente 14 astronautas, entonces realmente estamos ante todo un salto cualitativo en materia de transporte espacial. Por otro lado la reutilizabilidad del sistema garantizaba una acceso regular al espacio y sobretodo abaratar el costo de situar cargas en órbita. La historia del Shuttle y del programa espacial tripulado estadounidense son elocuentes en estos objetivos inconclusos. Por otro lado el Shuttle es sin dudas la nave espacial menos segura construida, como lamentablemente lo atestiguan los accidentes del Challenger en 1986, y el del Columbia en 2003. Los soviéticos y rusos apostaron por la seguridad tecnológica: la nave Soyuz es sin dudas la más confiable de las máquinas en todas las categorías. A mediados de los años 80 lograron solucionar los problemas asociados a los lanzadores de gran porte y potencia y nace el proyecto Energía. En conjunto con este potente y revolucionario lanzador se desarrolló el transbordador Burán, el cual realizó tan sólo un vuelo, en 1988. El derrotero de estos dos fantásticos proyectos es aún peor que el del Shuttle. No quiero amargarme con detalles. La actualidad en materia de proyectos futuros es realmente sorprendente y no menos interesante, tanto en el caso de los EUA como de Rusia, nuevos lanzadores con diverso grado de desarrollo se están implementando en ambos países. Pero lo que me resulta más interesante destacar es poner en perspectiva el desarrollo paralelo de los dos programas espaciales, y lo que yo entiendo como una evidente "convergencia cruzada". Rusia evoluciona hacia la implementación de sistemas de lanzamientos tripulados de carácter reutilizable. Aunque de concepto netamente distinto al intentado con el sistema Energía-Burán, la nave Klipper, por ejemplo, contempla la reutilizabilidad de la nave espacial pero no así del sistema de lanzamiento. Precisamente esto último sin dudas será la clave de su posible éxito ya que si bien no está decidido el tipo de lanzador de la mencionada nave, los candidatos propuestos prometen una gran fiabilidad: se trataría del lanzador Soyuz 3, quien tiene una larga carrera de exitosos y probados lanzamientos. La Klipper sin embargo no tendrá una perfomance y características similares a las posibilidades del Burán, tendrá menos capacidad de carga y tripulantes y tendrá una modalidad de aterrizaje por paracaídas. Es decir: no tan descartable como el Soyuz, no tan reutilizable como el Burán, esta es la frase que puede resumir el desarrollo ruso. He aquí una primera e interesante convergencia tecnológica: utilizar la experiencia acumulada en soluciones tecnológicas exitosas y lograr combinarlas. En el caso de los Estados Unidos el desarrollo del Ares contempla una sorprendente vuelta atrás: el sistema actualmente en desarrollo contempla la implementación de un sistema no reutilizable. Esto es realmente sorprendente, y se podría decir que no se trata necesariamente de una convergencia hacia un sistema de este tipo si tenemos en cuenta el actual programa ruso basado en el sistema Soyuz. Muy por el contrario se trata de una vuelta atrás realmente asombrosa. En efecto, la etapa inicial del Ares consiste en un booster del Shuttle. En cierto sentido es una forma razonable, quizá "a la rusa" de recurrir a soluciones técnicas existentes. Sin embargo está contemplado que el Ares sea un transporte tripulado, lo que es aún mas sorprendente. Exceptuando el Shuttle, sería el único antecedente de uso de una única etapa de combustible sólido en una nave tripulada. Desde el punto de vista de los riesgos esto es más que evidente...tanto hablar del accidente del Shuttle más arriba lo deja claro. Pero, afortunadamente esta vuelta atrás contempla la existencia de las gloriosas torretas de escape. Esto si es un avance en el programa espacial de los EUA. Si esto resulta interesante destacar, más aún lo es el hecho de que la NASA esté buscando en los viejos escudos térmicos de las naves Apollo las claves para el diseño de los que se utilizarán en el Ares. El mundo de la tecnología de punta, y en particular de la exploración espacial está sin dudas plagado de noticias sorprendentes. En este caso una convergencia cruzada entre dos sistemas de lanzamiento espaciales tripulados que notoriamente se distanciaron y mantuvieron sus características escenciales, encuentra al programa espacial ruso evolucionando y al programa espacial norteamericano volviendo a las viejas recetas.

1 comentario:

Juan dijo...

Hey...acabo de leer tu mensaje en mi blog. Y bueno, el tuyo lo encontré re interesante. Eso sí, nunca usaste la imagen de Gagarin, en todo caso, siéntete libre de utilizar lo que quieras del mío.

Saludos.
Juan Pablo.

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